Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Lo mira y reconoce que es al que desearÃa ver por encima de todos los hombres; le echa los brazos al cuello y le dice:
—Dulce señor, sed bienvenido. ¿Dónde habéis estado tanto tiempo?
Le contesta que ha estado en casa de una dama que lo ha tenido prisionero; luego le dice:
—Doncella, acabo de encontrarme con cuatro caballeros en el bosque, a los que no conocÃa; les he causado mayor daño del que debÃa y eran amigos mÃos. Pienso que me están siguiendo y que vendrán tras de mÃ; no querrÃa de ninguna forma que me encontraran. Os ruego que me aconsejéis qué puedo hacer, pues si pensara que no puedo ocultarme a ellos, me irÃa de inmediato.
—Por Dios, no hay nada que pueda hacer, que no haga por vos. Os digo que no es necesario que os pongáis en marcha, pues si vienen aquÃ, os esconderé tan bien que nadie sabrá que estáis.
Mientras hablaban asÃ, ven venir por el camino principal del bosque a caballeros, damas y doncellas. La que está con Lanzarote le dice:
—Señor, alegraos y regocijaos, pues vais a ver a un hombre de vuestra familia al que no habéis visto nunca.
—¿Quién es?
—Señor, lo sabréis antes de que os hayáis marchado.