Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señor —contesta Boores—, que Dios nos lo traiga, pues no me encontraré a gusto antes de verlo.
Mi señor Galván se adelanta y dice:
—Boores, debéis darnos razones más que nosotros a vos, pues el dÃa del torneo de Penigue nos dejasteis y os fuisteis con él, y luego, que sepamos, no volvimos a verlo.
—Asà es, ese mismo dÃa me separé de él.
A continuación, Boores dice cómo fue todo, y el rey añade que no le acompañó mucho después de que se marcharon los demás.
Boores se desarmó y lo mismo hicieron todos los que habÃan llegado con él. No serÃa fácil de contar la alegrÃa que mostró Héctor a Boores y a Lionel, pues después de desarmarse se abrazaron y besaron durante mucho rato, y lloraban sintiendo que Lanzarote no estuviera con ellos. El rey y los otros nobles, a los que les pesaba mucho, los consolaban todo lo que podÃan. Pidió el rey que le trajeran vestidos que habÃa mandado hacer para los compañeros de la búsqueda y dijo al rey Bandemagus que habÃa participado con ellos:
—Señor rey, os ordeno por el juramento que hicisteis, que me digáis de qué forma serán mejor repartidos estos vestidos.
—Señor, pienso que le debéis dar el vestido más rico al mejor y más valiente caballero, si es que hay uno más rico que los demás.