Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Dios, esta gran fiesta que vamos a empezar debe retrasarse, pues no está aquí el caballero por cuya proeza esta casa ha sido iluminada. Buen Señor Dios, que me habéis cumplido tantas veces mis deseos, concededme, si os place, que llegue esta noche o mañana antes de la misa solemne.
El rey dijo estas palabras sollozando y se dirigieron a la iglesia de San Esteban, que entonces era la principal de Camalot: el rey tenía la costumbre de oír misa las fiestas mayores en la iglesia principal del castillo o de la ciudad en la que tenía su corte.
Después de oír misa, regresó al palacio y se encontró a Boores y Lionel, que habían regresado de la búsqueda llevando a los demás compañeros, de forma que, de todos los que habían emprendido la búsqueda, sólo faltaban mi señor Keu el senescal y Lanzarote del Lago. Cuando el rey vio a Boores, le mostró una gran alegría, ya que los compañeros de la búsqueda le habían hablado tan bien de él que estaba completamente admirado; le pregunta cómo le ha ido y Boores contesta que bien gracias a Dios, pues está sano y salvo:
—Pero, por Dios, decidme si ya ha regresado mi señor Lanzarote.
—No, y lo siento; pero llegará esta noche o mañana, si Dios quiere; no os desconsoléis, pues os pondréis muy contento en breve.