Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago De esta forma desean los de la corte el regreso de Lanzarote y dicen que si no pensaran que está a más de cinco o seis leguas, irÃan a su encuentro con gran séquito de caballeros. Pero como no saben si está lejos o cerca, no se pondrán en marcha, pues ignoran dónde encontrarlo. La corte está contenta por la esperanza que tienen de la llegada de Lanzarote y triste porque tarda tanto, ya que todos los demás han llegado sanos y salvos, mientras que el que deberÃa haber llegado primero tarda tanto y temen por él, de modo que no están poco preocupados. Pero como el dÃa que se fijó no ha pasado todavÃa y puede llegar a tiempo, se consuelan algo; van las cosas de tal forma que no hacen más que hablar de Lanzarote, dicen y se proponen hacer gran alegrÃa, si Dios lo lleva el dÃa siguiente antes de la cena.
De esta forma esperaron aquel dÃa hasta la hora de vÃsperas. Después de que el rey las oyera, mandó levantar un muñeco para golpear contra él; después de hacerlo, mandó que le pusieran dos escudos: algún caballero de fuera quiso probarlo. Y lo hubiera hecho, pero el rey les ordenó que no lo golpearan hasta que Lanzarote hubiera llegado. Mandó que trajeran el ajedrez que Lanzarote habÃa llevado a la corte y jugaron, para aburrirse menos; pero todos los que lo hicieron, recibieron mate. Cuando el rey vio esto, dijo:
—¡Ay, Dios, por qué no estará aquà Lanzarote! Si estuviera, podrÃamos ver una de sus maestrÃas.