Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Cuando los de la casa de Claudás oyeron esto, contestaron que ya que no se habÃa sentado por falta de atrevimiento, no habrÃa nadie que se atreviera a hacerlo. Brumante dijo que lo harÃa, «y porque quiero que los de Gaunes sepan que soy más atrevido que Lanzarote, os prometo lealmente que el dÃa de Pentecostés me sentaré en el Asiento Peligroso, aunque en ello vaya mi vida o mi muerte. Si Dios me da el honor, me parecerá bien; si muero, nadie podrá decir que haya sido por otra cosa que por atrevimiento». El rey Claudás se lo desaconsejó, pero por nadie quiso dejar la empresa y fue a Gaula, llegando para cumplir el juramento que habÃa hecho. Le ha ocurrido tal como habéis visto. Esto es lo que encuentro escrito en la carta. Cuando el rey oye la carta, dice que es extraordinaria, «por Dios, no considero osadÃa lo que ha hecho este caballero, sino la mayor locura de la que he oÃdo hablar, pues bien sabemos que este asiento sólo está dispuesto para uno, que pasará en bondad y virtudes a todos los que han llevado armas antes que él. Bien sé que tan pronto como entre aquÃ, su nombre será encontrado y escrito en el Asiento Peligroso, pero no ocurrirá hasta que llegue el Buen Caballero. Por eso digo que este otro ha sido más loco que osado y que debe ser criticado más que alabado».
Todos los demás dicen que es verdad. Levantan los manteles y se retiran de la mesa, montando a caballo.