Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Ya veremos lo que hacéis, pues nunca volveré a estar a gusto hasta que os hayáis vengado y me hayáis vengado; es justo que lo hagáis, aunque no me hubiera causado ningún daño, pues nadie puede ver vuestra vergüenza y lo mucho que habéis esperado, vos que sois el mejor caballero del mundo, el más afamado y que contáis con tan buena ayuda como es la de mi señor el rey y de todo su poder. Tened por seguro que no tendréis que pasar el mar para destruirlo, si no lo queréis, pues en esta corte están ahora los nobles más importantes del mundo y los mejores caballeros, dispuestos a ayudaros con gusto si se lo rogáis; incluso los compañeros de la Mesa Redonda, que os aman mucho y son los caballeros más temidos del mundo y que realizan mayores hazañas. Grande será la alegrÃa de todos ellos si os disponéis a empezar la guerra, pues hace mucho que ha estado en paz; mayor será su alegrÃa cuando se pongan en marcha, más que si se quedaran, pues no quieren en absoluto a Claudás. Si le rogáis a mi señor, irá mucho más gustoso de lo querrÃais y llevará consigo tantas fuerzas que Claudás no tendrá ninguna torre, por fuerte que sea, que no quede arrasada. Pensad por qué esperáis tanto en vengaros de ese desleal traidor; asà me salve Dios, sois tan temido por vuestras proezas que bastarÃa que tuvierais a vuestro lado sólo a vuestros parientes y amigos y a los de los castillos que habéis conquistado: no creo que hubiera nadie en el mundo que os pudiera derrotar, sino mi señor el rey. Por eso os ruego que emprendáis el asunto o que hagáis que lo emprenda vuestro hermano Héctor o cualquiera de vuestros dos primos. Convocad a vuestros amigos de esta tierra y de tierras lejanas, en las que habéis realizado tan hermosos hechos, para que vengan a ayudaros. Os digo que acudirán con gusto tan pronto como oigan vuestro mensaje.