Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Buen sobrino, no veo a nadie en quien confÃe tanto como en vos, y por eso os he mostrado que en caso de necesidad serÃa mejor de lo que se suele pensar.
Mi señor Galván se rÃe y le dice que le parece bien. Luego, desmontan todos y suben al salón, donde encuentran las mesas puestas; se sentaron y fueron tan ricamente servidos como correspondÃa a semejante fiesta.
Cuando quitaron los manteles, Lanzarote llamó a su hermano Héctor y le contó los deseos de la reina.
—¿Qué decÃs vos? —pregunta a Boores.
—Os digo que le ataquéis con mucha gente; si no podéis cumplir con vuestras intenciones, iré tras vos y me esforzaré con la ayuda de Dios para que se arrepienta como desleal traidor se debe arrepentir de desheredar a niños pequeños, a jóvenes y a hijos de rey.
Al oÃr esto, tendieron las manos hacia los cielos diciendo que bendito sea Dios que le ha dado esta voluntad, «no queremos que vengáis, pues sin vos Claudás no se atreverá a esperarnos».