Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Después de reunirse, cuando ya sólo faltaba hacerse a la mar, se contaron diez mil entre caballeros y servidores. Aquella noche estuvieron pensativos los que se quedaban por amor al rey Arturo y porque ven que sus parientes se marchan. Y estuvieron contentos y alegres los que debían irse. Reforzaron las naves con armas y metieron en ellas los caballos y todas las cosas necesarias. Los marineros se prepararon y procuraron que no faltara nada de lo que podrían necesitar. Por la mañana, cuando amaneció, corrieron los caballeros a las naves, pobres y ricos, y entraron todos los que debían pasar a Gaula; llegado el momento de la separación, fueron muchos los que lloraron y se lamentaron; el rey lloró por mi señor Galván y por sus otros sobrinos; Lanzarote, por Héctor, su hermano, por Boores y por Lionel, y los besa, rogándoles que sean generosos con pobres y ricos, «y si la aventura —dice Lanzarote— os lleva al Monasterio Real, en donde yace el cuerpo de mi padre y en donde vive mi madre, dadle noticias de mí y decidle que iré a verla lo antes que pueda, en cuanto me separe de mi señor el rey».