Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Al oÃr estas palabras, el rey Claudás se pone triste y no sabe qué hacer. Reúne a sus nobles y les dice:
—Señores, nuestros enemigos han empezado esta guerra con gran Ãmpetu y se han alojado más cerca de lo que creen; estarÃa bien que tomáramos una decisión para detenerlos en lo que han comenzado con tanto orgullo.
—Señor —le dice su senescal—, serán más fáciles de derrotar ahora que cuando hayan conquistado esta tierra; por eso, yo aconsejarÃa que montáramos tan pronto como anochezca y que vayamos mil hombres, que cabalguemos en silencio y les ataquemos. Os aseguro que antes de que se hayan dado cuenta de que llegamos, si lo hacemos con discreción, podremos matar a la mitad y a otra gran parte con facilidad, pues los encontraremos desarmados, pues no se esperan tal ataque.
Cuando el senescal terminó de hablar, Claudás preguntó a sus nobles qué les parecÃa esto y le contestaron que estaba bien y que creÃan que podrÃan causarle gran daño a sus enemigos, si Dios les permite llegar a tiempo.
—Entonces —dice Claudás—, sólo queda prepararse, de forma que estemos todos montados para la noche, pues quiero que estemos dispuestos tan pronto como salga la luna.