Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Se han reunido todos junto a mi señor Galván y a Héctor; allà vierais dar golpes, separar, recibir. Pero los dos compañeros, que no eran cobardes ni perezosos y que se ven en peligro de muerte, se levantan, se ponen el escudo sobre la cabeza y se mantienen uno junto al otro. Mientras están asÃ, le dice mi señor Galván a Héctor:
—Ahora veremos cómo lo hacemos; éstos creen que ya nos han apresado.
—No os preocupéis, pues, por Dios, no nos cogerán hoy mientras estemos sanos y salvos, como estamos ahora.
—Ahora os oigo hablar.
Empiezan a dar grandes golpes a su alrededor; Héctor arroja el escudo y sujeta la espada con las dos manos y mata caballeros y caballos, dejando vacÃo el campo de forma tan extraordinaria que no hay nadie tan atrevido que ose ponerle la mano encima para apresarlo. Mi señor Galván, que lo mira, se dice a sà mismo:
—Ay, Dios, qué buen caballero. ¿Quién pensarÃa que un hombre tan joven tiene tanto valor?
Se defienden de tal modo Héctor y mi señor Galván, uno por el otro, que mi señor YvaÃn que estaba en el combate se entera de lo que ocurre, pues un caballero le dice: