Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Por Dios —contesta Canart—, cuanto más valientes son, más hunden en la derrota a los nuestros, y por eso debemos odiarlos. El rey Claudás nos deberá tener por cobardes, a mà y a vos, si no los desmontamos. Seguidme, pues si puedo, derribaré a uno al suelo.
—Vayamos, que no os fallaré.
Llevaban buenas lanzas con grandes puntas cortantes; se dirigen hacia los dos compañeros y Canart sorprende a mi señor Galván de través, golpeándolo en el costado izquierdo con tanta fuerza que si la cota de mallas no hubiera sido tan fuerte, lo hubiera herido; lo empuja con fuerza y lo derriba del caballo al suelo. ClaudÃn, que viene con tanta fuerza como puede su caballo, golpea a Héctor en el pecho y lo derriba al suelo junto con el animal. Empieza entonces un choque y un gran murmullo, pues los hombres de Claudás se detienen junto a mi señor Galván y a Héctor para prenderlos a la fuerza, pero los de Logres no quieren permitirlo y arriesgan los cuerpos para socorrerlos, atacando y terminando el combate a la fuerza; golpean con las espadas a los enemigos. ClaudÃn desenvaina la espada y le dice a Canart que le ayude, «pues si podemos apresar a estos dos, nos pagarán por la guerra»; luego, grita a sus hombres: «¡Cuidad que estos dos no se os escapen!».