Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago La reina vuelve a sus habitaciones y, a la hora de vísperas, mi señor Yvaín fue a oírlas con el muchacho; al volver, el rey, la reina y los demás caballeros se dirigieron a un jardín muy hermoso que daba a la parte de detrás de la sala, a orillas del río que pasaba por la casa del rey. Mi señor Yvaín fue acompañado por el muchacho, seguidos de numerosos jóvenes que iban a ser armados caballeros el día siguiente. Al regresar del jardín, subieron a la sala por unas escaleras que daban al río y tenían que pasar por la habitación en la que estaba acostado el caballero herido con las dos lanzas y la espada; sus heridas olían tan mal que los caballeros se tapaban la nariz con los mantos y se alejaban de allí corriendo. El muchacho le pregunta a mi señor Yvaín por qué se tapaba la nariz.
—Buen amigo, por un caballero herido que hay ahí dentro.
—Señor, ¿por qué está acostado ahí? ¿No estaría mejor en una vivienda?
—Así es, pero se ha quedado ahí en espera de que alguien le ayude, si es que Dios le manda tal auxilio.
Y le cuenta a continuación que, el que quisiera quitarle del cuerpo los dos trozos de lanza y la espada, tenía que jurar sobre los Santos Evangelios que lo vengaría, y le dice, también, cuál debía ser la venganza.