Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Al oÃr esto, no se pusieron poco contentos; colocaron las mesas y comieron. Después, Claudás le dio a cada uno de los prisioneros un caballo; cuando ya estaban montados, Lionel le dijo al rey:
—Señor, hay aquà una doncella que es nuestra. Enviadla con nosotros y haréis como hombre cortés.
—No lo haré, pues no debo hacerlo.
Asà tienen que aceptarlo, pues ven que no hará nada más: van contentos con la liberación que Dios les ha dado tan pronto, ya que pensaban que no saldrÃan en mucho tiempo. Cuando ya están fuera y los del campamento los ven venir, van a su encuentro mostrándoles la alegrÃa que pueden. Empieza entonces un gozo grande y maravilloso; se esfuerzan en servir a los prisioneros y les hacen tales fiestas que se quedan sorprendidos, pues no sabÃan que ya habÃan sido rescatados.
Después de comer, mi señor Galván hizo que les dieran a cada uno un buen caballo, iban vestidos con riqueza y ropas nuevas; serÃan muy agradables de ver, si no estuvieran tan heridos. Después de montar, mi señor Galván les dice:
—Señores, todos estáis libres: marchaos cuando os parezca bien; si quisierais quedaros aquÃ, tened por seguro que se os harÃa gran fiesta.