Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Mientras estaba haciéndolo, lo vio un escudero y baja corriendo al patio, delante del salón, donde estaba el rey ciñendo las espadas a los caballeros noveles; de inmediato se lo cuenta a mi señor YvaÃn, que acude rápidamente a la habitación y se encuentra con el herido que ya no tiene ni los trozos de lanza ni la espada; entonces le dice al muchacho:
—Ay, buen caballero, que Dios te haga noble y valiente, y llegarás a serlo, si vives.
—Pronto sanaré —interrumpe el herido— si viene un médico que se ocupe de mÃ.
—Señor —le dice el muchacho a YvaÃn—, por Dios, pedid un médico.
—¿Cómo, le habéis arrancado los trozos de arma?
—Señor, como podéis ver lo he hecho, pues sentÃa una compasión tan grande que ya no podÃa soportarlo más, si no era estando a disgusto.