Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —No habéis obrado con prudencia y puede convertirse en algo peor: aquà están algunos de los mejores caballeros del mundo y no se atrevieron a hacerlo porque no podrÃan llevarlo a buen término y vos os habéis empeñado en realizarlo, muy a pesar mÃo. Yo hubiera preferido —bien lo sabe Dios— que el caballero se hubiera marchado sin remediarlo, aunque el rey y su gente recibieran afrenta a cambio y aunque el caballero sufriera, pues si vivierais largo tiempo podrÃais llevar a cabo grandes hazañas, pero asà no viviréis mucho.
—Señor, más vale que yo muera en esto —si es que debo morir— en vez de este caballero, que es firme esperanza de grandes hazañas, mientras que todavÃa no se sabe lo que yo puedo valer, y no he hecho nada que pueda deshonrar a mi señor el rey o a su hueste. Pero, por Dios, señor, ya que está hecho, pedid un médico que lo cure.
Mi señor YvaÃn le contesta angustiado que no faltará el médico, y al momento envÃa por uno; mientras, él se lleva al muchacho a la sala donde estaba el rey, que ya habÃa oÃdo las noticias.
—¿Cómo, YvaÃn, vuestro muchacho le ha arrancado los trozos de lanza y la espada al herido?
—Señor, asà es.