Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Por la tarde, cuando el día oscureció y la noche llegó, que estaban cansados los de ambas partes, Pantelión, el cónsul de Roma, que había visto las proezas de Boores, lo llamó porque iba a marcharse, y éste fue a verlo y se concedieron treguas de ocho días enteros. Luego, Pantelión, el cónsul de Roma, le dice:
—Señor, si tenéis prisioneros nuestros, entregádnoslos: haced una cortesía como la que os gustaría que os hicieran si os encontrarais en semejante situación.
—Buen señor —le contesta Boores—, no tienen que preocuparse, antes bien se les tratará como a nobles y a buenos caballeros que son, y de alto linaje.
Así terminó la entrevista y Boores regresó a los pabellones; descabalga y se encuentra a reyes, condes y altos nobles dispuestos todos a servirle; hicieron que los desarmaran a él y a mi señor Galván y los honraron y les mostraron alegría en todo lo que pudieron, diciéndoles que de no haber sido por ellos habrían sido derrotados pronto. Cuando ya estuvieron desarmados, piden ver a los prisioneros y se los traen. Al verlos llegar, se ponen en pie ante ellos y les muestran una gran alegría. Boores les pregunta si han prometido mantener la prisión.
—Señor —contesta Canart—, sí.