Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Por Dios, entonces no seréis encadenados, ni se os pondrán grilletes; mantened vuestras promesas como nobles, pues de lo contrario mal serÃa empleado el valor que Dios os ha concedido, si cometierais deslealtades o trampas.
Le responden que no harán nada por lo que puedan ser censurados ni acusados por nadie que viva.
Aquella noche los del campamento estuvieron más alegres que de costumbre, pues les habÃa ido muy bien durante el dÃa; hablaron bastante de las grandes hazañas que habÃan visto, hasta que AgravaÃn dijo que Héctor de Mares no habÃa combatido tan bien como acostumbraba. Cuando mi señor Galván lo oyó, le contestó, diciéndole a AgravaÃn:
—No lo critiquéis donde yo esté, pues por la fe que os debo, recibió tales golpes al principio que resultaba admirable que pudiera continuar con las armas; por Dios, no habrÃa nadie, por fuerte y resistente que fuera, que después de haber caÃdo con tan gran golpe como él no se encontrara más agotado aún; después lo he visto dos veces en tales situaciones en las qué no me hubiera gustado estar por todo el oro del mundo; no lo critiquéis en ningún sitio donde yo esté, pues es de los buenos caballeros del mundo, por mi cabeza, y es joven.