Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago De esta forma lo hace el criado, tal como Claudás le manda, preparan el asunto lo mejor que pueden, sin que nadie se entere salvo dos caballeros, a los que les dice su secreto. Se pusieron en marcha por la noche, tan pronto como todos estaban en el primer sueño, y nadie se enteró menos ellos tres; cabalgaron y cuando llegó el día estaban a doce leguas largas de allí. Entonces, Claudás mira y ve venir tras ellos a un criado a pie, al que le dice:
—Vuelve a Gaunes y diles a los que encuentres allí que me voy con el emperador a Roma y que terminen lo mejor que puedan, pues yo no volveré a ayudarles. Que tengan por seguro que de ninguna manera los dejaría si pensara conseguir la paz con el rey Arturo y con Lanzarote.
El criado regresa a Gaunes, donde encontró a los nobles desconsolados porque no sabían a dónde había ido el rey Claudás. Entonces les dice el criado lo que le había ordenado. Al oír esta noticia, se quedaron asombrados y se reunieron hasta decidir que prenderían fuego a la ciudad por la noche y se darían a la fuga. Pero Claudín no lo quiso aceptar y dijo que tal deslealtad no sería hecha en ningún sitio donde él estuviera, pues no lo haría por amor a Lionel y a Boores, de quienes debería ser la ciudad: