Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Aglován descabalgó y de inmediato llegó un muchacho a él, hermoso, joven, sencillo y bien proporcionado en todos los miembros; no tenÃa más de quince años.
—Buen hijo —le pregunta la madre—, ¿conocéis a este niño?
—Señora, no.
—Es Perceval, vuestro hermano, el más joven de todos mis hijos.
Al oÃr estas palabras, Aglován corre a besarlo, pues parece hombre que debe cumplir grandes acciones, si Dios le concede tanta virtud como belleza; le muestra tan gran alegrÃa como puede, a la vez que le dice a su madre:
—Señora, me llevaré a este niño conmigo a la corte del rey Arturo y allà recibirá la orden de caballerÃa de manos del mismo rey.
—Buen hijo, ¿qué dices? No quiera Dios que sea caballero, pues no podrÃa tener más honor en la caballerÃa que mis otros hijos, que murieron con dolor y por lanza. Y ya que los otros han muerto, guardaré al que me queda, y si Dios quiere, no lo perderé por ningún dolor que me sobrevenga. Buen hijo, ¿no sabéis que yo he tenido seis hijos, que eran hermosa mesnada, y Nuestro Señor Dios me ha tratado de tal forma que sólo me quedáis vos, de quien pensaba que ya no os tenÃa?
—Señora, ¿y qué puedo hacer?