Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Buen amigo, también lo veo yo, pero aguántate un poco y sigamos adelante, pues ya regresaré.
Luego, se calla el escudero y los dos hermanos cabalgan hasta la hora de nona, y después de que pasara, casi hasta la hora de vÃsperas. Entonces el escudero volvió a insistir a Perceval:
—Señor, os habéis olvidado, según me parece: os habéis alejado tanto que no podréis regresar de dÃa a la casa.
—¿Cómo? Buen amigo —le dice Perceval riendo—, ¿crees que me he alejado de mi madre para regresar tan pronto? Ten por seguro que no volveré antes de ser caballero novel y de haber estado en la corte del rey Arturo, que me armará caballero, si Dios quiere, antes de que yo vuelva a ver a mi madre. Por eso quiero que regreses a nuestra casa y le digas a mi señora madre que no tema por mÃ, pues voy a la corte del rey Arturo con mi hermano; dile el motivo por el que voy y que esté segura de que en cuanto tenga tiempo y ocasión volveré a verla como quien mucho la ama y debe hacerlo, pues me ha criado con gran dulzura.
Cuando el escudero oye estas palabras, siente un profundo pesar; empieza a llorar con amargura y dice:
—Señor, por Dios, ¿qué decÃs? No lo hagáis.
—Sà lo haré, tenlo por seguro.