Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señora, dadme licencia para que acompañe a mi hermano hasta la entrada del bosquecillo que hay ahÃ. Me gustarÃa hacerlo, pues no sé si volveré a verlo.
—Buen hijo, id; os encomiendo a Dios y procurad no tardar; llevaos un escudero que os acompañe. Procurad regresar pronto, no tanto por vos como para tranquilizarme, pues tened por seguro que no estaré contenta hasta que os vuelva a ver.
Perceval, que no tiene intención de regresar tan pronto como ella piensa, y que quiere marcharse con su hermano a la corte del rey Arturo para ser caballero, que es lo que más desea, no quiere que vaya nadie con él, y la madre le insiste en que sà y hace que un escudero se prepare, que monte y le ordena que vuelva con su hijo y éste le contesta que asà lo hará, si Dios quiere.
Perceval deja a su madre y se marcha con el escudero; cabalgan los dos hasta que alcanzan a Aglován a la entrada del bosquecillo. Aglován habÃa ido despacio esperando a su hermano, pues estaba seguro de que le seguirÃa tan pronto como obtuviera la autorización de su madre. Cuando lo vio venir, se puso muy contento; entran en el bosque y se van hablando juntos de muchas cosas, hasta que el dÃa estuvo bien entrado. El escudero se enfadó y le dijo a Perceval:
—Señor, regresemos. ¿No sabéis lo que os dijo vuestra madre? Temo que esté a disgusto, pues no nos dará tiempo de regresar hoy, según veo.