Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —No os preocupéis; me ocuparé de eso y os diré cómo: cuando vos estéis armado y montado, pediré a mi señora que me dé permiso para acompañaros y ella lo hará con mucho gusto; yo me pondré en marcha de inmediato y me iré con vos de tal forma que no regresaré hasta haber sido armado caballero.
Aglován le responde que asà lo podrán hacer bien y sin demasiadas dificultades.
Aquella noche, Aglován le dijo a su madre:
—Señora, ya he estado mucho tiempo aquÃ, más por amor y por piedad hacia vos que por otra cosa, pues me era más necesario cabalgar que quedarme: por eso os ruego que me deis licencia de tal forma que me pueda ir mañana y que pueda emprender el camino, pues ya me tarda mucho llegar a la corte de mi señor el rey Arturo, donde hace más de dos años que no estoy.
Cuando la madre ve que desea marcharse y que no se va a quedar más tiempo, le da permiso, llorando por la noticia.
La mañana siguiente, tan pronto como amaneció el dÃa hermoso y claro, se levantó Perceval, que estaba muy agitado por esto; preparó las armas de su hermano y se las llevaron. Cuando éste estuvo dispuesto y armado, encomendó a su madre a Dios, montó y se alejó de la casa. Ya estaba fuera de la salida cuando Perceval se dirigió a su madre y le dijo: