Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Mira y ve a los treinta y cinco compañeros que se habían ido. Contaron al regresar las aventuras que les habían ocurrido, pero ninguno había tenido noticias de Lanzarote, por lo que el rey y todos los demás sintieron un gran pesar; pero fue a la reina a quien más le pesó, pues sabía que todo este daño había sido por su culpa. Lo siente tanto que no sabe qué hacer, y no hay nadie a quien se atreva a decírselo, por lo que piensa que va a morir del dolor que tiene. Al día siguiente a que Aglován llegara a la corte, el rey miró en el salón y vio a Perceval, que estaba sirviendo las mesas. Pregunta quién es y se lo dicen, y exclama que Dios lo mejore, pues es muy hermoso. Después de comer, Aglován se presenta al rey y le dice:
—Señor, el muchacho por el que habéis preguntado es mi hermano; os lo he traído para que lo hagáis caballero, pues pienso que será muy valiente.
—Ciertamente, habéis hablado muy bien y os lo agradezco; con gusto lo haré caballero cuando queráis.
—Señor —responde Perceval—, entonces os ruego que me arméis mañana.
—Con mucho gusto.