Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Perceval veló aquella noche en la iglesia mayor de Carduel y por la mañana el rey lo armó caballero. Llegada la hora de la comida, el rey se dirigió al salón, donde los compañeros estaban sentados en sus asientos, los de la Mesa Redonda a un lado y los demás a otro. Perceval se sentó en las mesas más bajas, donde estaban los caballeros menos famosos por sus hechos. Estaba muy pensativo y se le presentó una doncella de la reina, la más hábil artesana de la seda de cuantas se conocían en el mundo, pero que nunca hablaba, por lo que los de allí la llamaban la Doncella que Nunca Mintió y todos la conocían por ese nombre.
La doncella lo miró durante un buen rato y empezó a llorar. Entonces ocurrió algo extraordinario, que fue considerado milagro y debía serlo, pues la que nunca había hablado le dijo a Perceval:
—Perceval, servidor de Jesucristo, virgen y limpio, ven a sentarte arriba.
Lo lleva a un asiento de la Mesa Redonda, junto al Asiento Peligroso, y lo sienta allí, a la derecha:
—En este asiento se sentará el Buen Caballero y tú estarás junto a él, a la derecha, pues te parecerás a él en la virginidad; a la izquierda se sentará Boores. Los caballeros de esta casa sabrán el significado de todo esto.
Perceval se sienta donde la doncella le ordena, y después ésta le dice: