Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Teme entonces que los caballos lo hayan pisado: gritando, da un salto como mujer desquiciada y corre hacia donde lo habÃa dejado. Pero es tal el miedo que tiene de que haya muerto, que cae desmayada al suelo antes de haber descendido de la colina. Cuando vuelve en sÃ, baja corriendo, arrancándose los cabellos y rasgándose los vestidos. Ve a su hijo fuera de la cuna, junto a los caballos, al lado del lago. El niño estaba desnudo y lo tenÃa en brazos una doncella, que se lo apretaba al pecho, besándole los ojos y la boca continuamente: con razón lo hacÃa, pues era el niño más hermoso de todo el mundo.
HabÃa hecho frÃo al amanecer, y ya era de dÃa. La reina le dijo a la doncella:
—Dulce amiga, por Dios, dejad al niño, pues a partir de ahora tendrá suficientes tristezas y dolores, porque se ha quedado huérfano, con lo que perderá la alegrÃa: su padre acaba de morir y él ya no tiene posesiones, que no eran pequeñas. Ojalá Dios se las hubiera conservado para que las recibiera como debÃa.
La doncella no le contesta ni una palabra. Cuando la dama se le acerca, la doncella se pone en pie con el niño en brazos y se vuelve hacia el lago, junta los pies y salta dentro.