Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago La reina se desmaya al ver a su hijo en el lago; cuando vuelve en sà ya no estaban ni el niño, ni la doncella. Entonces empezó a lamentarse profundamente, y se hubiera lanzado dentro, si no se lo hubiera impedido el criado, que habÃa regresado a reconfortar a la dama, dejando al rey en la montaña. SerÃa imposible contaros el dolor que siente la reina.
Mientras que se lamentaba asÃ, pasó por aquel lugar una abadesa piadosa, con dos novicias, el capellán, un lego y dos escuderos. La abadesa oyó las quejas de la reina, y le entró una gran compasión; volviéndose hacia ella, dijo:
—¡Dios os dé alegrÃa!
—Señora, bien la necesito, pues soy la mujer más desgraciada del mundo: en el dÃa de hoy he perdido todo el honor y toda la alegrÃa que tuve en abundancia antaño.
—Señora —dijo la abadesa, viendo su gran belleza a pesar del dolor que padecÃa—, ¿quién sois?
—Asà me ayude Dios, ¿qué importa quién soy? Sólo me importa que ya estoy viviendo demasiado.
El capellán la mira y dice a la abadesa:
—Señora, estoy seguro de que es la reina, la esposa del rey Ban.
Cuando la abadesa se cerciora, empieza a llorar, diciendo: