Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Se echa el caballero en el poyo, Perceval desenvaina la espada y golpea en la cadena un tajo tan grande que la parte completamente y rompe también la cota del caballero; lo alcanza tan de cerca que poco faltó para que lo hiriera; la espada era tan buena y bien cortante que partió los dos dobleces de la cota de malla y la cadena y le dio al canto del poyo, cortándolo del mismo modo que un trozo de tierra. Cuando el caballero ve este tajo, se santigua y dice:
—Señor, en vuestros golpes no parecéis hombre, sino diablo; pero creo que se os ha mellado la espada.
La levanta, pensando que tiene razón, la mira y la encuentra perfectamente entera; esto le agrada mucho, pues a partir de ahora estima más que antes su espada.
En esto ve salir del castillo a un caballero armado con todas las armas, que le grita que en mala hora liberó al caballero, pues morirá por ello. Al verlo venir, Perceval toma la lanza y pica hacia él, alcanzándolo a la entrada del puente y golpeándolo de tal forma que a través del escudo y de la cota le mete la lanza en el hombro izquierdo y lo derriba al agua boca arriba; sin lugar a dudas se hubiera ahogado, pero se sujetó a una barca que había en el río. Perceval toma el caballo y se lo da al caballero que había puesto en libertad, diciéndole que monte y que lo llevará a salvo si puede. Así lo hace y no regresan hacia el castillo, sino que se dirigen al otro lado.