Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Por la mañana empezó a llover y a hacer mal tiempo, pues se había cubierto. Perceval cabalga hasta la hora de prima. Mira delante y ve un castillo construido sobre un río negro y profundo; era el castillo llamado Galantón. Se dirige hacia allí, pues tal era su camino. Al llegar al puente, ve a un caballero sin yelmo ni escudo ni lanza, que estaba sujeto por el vientre con una cadena de hierro gruesa y fuerte, y la cadena estaba sujeta a un poyo. Cuando el encadenado ve venir a Perceval hacia el castillo, le dice:
—Caballero, si eres de la corte del rey Arturo y caballero andante, ven a ayudarme para sacarme de aquí; debes hacerlo porque yo también soy caballero como tú.
Al ver al caballero, Perceval se dirige hacia allá y le dice que no se preocupe; le pregunta cómo puede ayudarle.
—Si tenéis una espada tan buena que pueda partir esta cadena, quedaré libre; de otra forma no podrá ser.
Perceval le responde que no quedará por falta de espada, aunque tuviera que partirla. Hace que se acerque el caballo al poyo y el caballero le pregunta cómo quiere hacerlo.
—Voy a partir la cadena al ras de vuestra cota de mallas; si lo hiciera de otra forma, permaneceríais encadenado.