Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago A la entrada del invierno pasó delante de la torre en la que estaba un jabalí, perseguido por varios perros que querían cogerlo, pero el animal se defendía de forma extraordinaria y con frecuencia les daba combate; después de los perros no venían ni cazadores ni sirvientes. Cuando Lanzarote, que estaba en la torre, vio al jabalí que iba de tal forma, le entraron ganas de ir tras él. Baja rápidamente, va a la puerta y encuentra un caballo ensillado y una lanza apoyada contra la pared, y una espada que colgaba del arzón de la silla. Monta a caballo, toma la lanza y va tras el jabalí picando espuelas tan deprisa como puede. El animal se mete en el bosque por la parte que ve más espesa y Lanzarote lo sigue gritando y azuzando a los perros; cabalga de tal forma hasta que llega a un valle. Allí se detuvo el jabalí y empezó a combatir a los perros, matando a varios en poco tiempo. Lanzarote, que venía detrás, golpea al animal con la lanza bajada y lo alcanza en el hombro de tal forma que la lanza vuela hecha pedazos, pero no lo hiere demasiado. El jabalí estaba encolerizado y lleno de ira y ataca al caballo por el costado, lo abre completamente y lo derriba muerto en mitad del camino. Lanzarote salta y tiene suficiente juicio como para desenvainar la espada; el jabalí le ataca y le hiere en el muslo, causándole una gran herida; Lanzarote lo alcanza con la espada en medio de la cabeza, se la hunde hasta el cerebro y lo derriba muerto, pero se encuentra tan mal por la herida que tiene que no puede ni avanzar ni retroceder, y se queda allí dolorido, sentado bajo un árbol, sin juicio bastante para restañar la herida, y que no le sangre demasiado.