Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Vayamos las dos, sin que nos acompañe nadie más. Se apartan de sus compañeras con tanta discreción que ninguna se da cuenta y se dirigen a la fuente donde estaba durmiendo Lanzarote; lo miran un buen rato y dicen que es muy hermoso; se sientan junto a él y lo contemplan, hablando las dos un buen rato. La hija del rey Pelés lo mira con atención y se da cuenta de que es Lanzarote. Se pone tan contenta y tan triste como nadie: contenta, porque lo ha encontrado; triste, porque ha perdido el juicio, pues bien sabe que es el que ha estado tanto tiempo en la corte de su padre como loco. Pero no le dice a su compañera que es Lanzarote, sino que lo oculta bien. Se marchan de allà y regresan con las demás que las estaban buscando por el jardÃn, y les dice que quiere marcharse porque se encuentra un poco débil; marchan todas con ella y se van entonces.
Al regresar al palacio, la doncella pregunta por su padre y le dicen dónde está. Acude a él, lo aparta de la gente y le empieza a hablar:
—Señor, os puedo dar noticias extraordinarias.
—¿Cuáles son? DecÃdmelas.
—Señor, estaba aquà mi señor Lanzarote del Lago y nosotros no lo sabÃamos.
—Callad, bella hija. Sabed que Lanzarote hace tiempo que murió, según dicen los de la Mesa Redonda.