Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señor, eso me agrada mucho. Es un gran honor para mà el no haber sido reconocido en el mal estado en que estaba. Y del mismo modo que no me conocieron por la gran pobreza en la que vivÃa, asà sé que a partir de ahora me conocerÃan fácilmente si permaneciera con ellos. Por eso os ruego por Dios y por vuestro honor que me aconsejéis en lo que os voy a decir. Me ha ido tan mal en el reino de Logres, en donde tuve todos los bienes y honores que un pobre caballero podÃa tener, que no puedo regresar allÃ, pues me ha sido prohibida la entrada y no podré poner el pie sin que se me ordene; por esa prohibición me sentÃa tan triste que me fui y por el pesar perdà el juicio, tal como visteis; al perder mi reino que me daba alegrÃa y esperanza de vida, me dirigà al lugar que más querÃa después de ése, aunque yo no lo sabÃa, pero asà me lo concedió la Fortuna, que alguna vez ha sido dulce y afable conmigo. Vine, gracias a Dios, en un momento en que hubiera recibido todo tipo de desgracias si me hubiera quedado mucho tiempo, pero he sido curado y por eso amo esta tierra con tal amor que no me iré de aquà hasta que reciba de aquélla por la que me fui el permiso para volver al reino de Logres. Mientras esté, aunque pase aquà toda la vida, quiero estar en un lugar lejos de la gente, que nadie lo sepa, salvo vos y vuestra hija. Pensad dónde puede ser, en alguna isla del mar, de tal forma que podáis venir a verme cuando os parezca bien. Pero antes de que me vaya os ruego que nadie sepa la verdad sobre mÃ, pues los del reino de Logres me consideran perdido; eso lo podréis hacer durante mucho tiempo, pues mientras esté en esta tierra sin que lo sepáis más que vos y vuestra hija, no me daré a conocer a nadie que venga, por lo que podré ocultarme mejor.