Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Tomad —le dice—, señor caballero, ahora tenéis dos.
—Señor, no me las quedaré, pues son demasiado hermosas y no he sido yo quien las ha conquistado, sino vos; deben ser vuestras.
—Yo no las quiero, pues acordamos que os quedarÃais con las dos.
—Señor, si no las queréis, decidme qué debo hacer con ellas, pues cumpliré vuestra voluntad.
—¿S�
—SÃ, os lo prometo lealmente.
—Llevadlas a la corte de mi señor el rey Arturo y decidle a mi señora la reina que se las envÃa el muchacho que va a socorrer a la Dama de Nohaut; decidle que para ganarme para siempre, que me haga caballero y que me envÃe una espada, como corresponde a quien va a ser caballero suyo, pues mi señor el rey no me la ciñó al armarme caballero.
Al oÃr que era caballero novel, se quedó sorprendido:
—Señor, ¿dónde os encontraré al regresar?
—En Nohaut; venid directamente allÃ.