Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Hijo —le dice—, ¿por vos me voy a armar?
Salta sobre un caballo que habÃa cerca de allÃ, toma un escudo y una lanza, y el muchacho hace lo mismo.
Van el uno contra el otro al galope de los caballos, y se dan grandes y pesados golpes en los escudos. El caballero rompió la lanza y las astillas volaron. El muchacho le da con tal fuerza que le rompe el cuero del escudo, abre los ejes y la punta lo atraviesa, golpeando al caballero en el costado izquierdo: le quiebra una costilla y le empuja con tal fuerza que las riendas se le quedan en la mano y rompe el arzón trasero, derribándolo de forma que lo deja aturdido, y al caer, se le quiebra la lanza. El caballero se desmaya, pues está malherido, aunque el muchacho piensa que está muerto. Al poco, se reincorpora el joven le dice:
—Ahora voy a ver a la doncella.
—Hacedlo, buen señor; yo os la entrego. Maldita sea la hora en que la vi. Me doy por muerto.
Asà le entregó a la doncella, pero antes de que el muchacho lo deje ir, le hace prometer que no combatirá con ningún caballero, si no es para defenderse. Se acerca entonces el caballero que habÃa acompañado al muchacho, que estaba sorprendido con las proezas realizadas por el joven. Este entra en el pabellón, toma a la doncella —que acababa de levantarse— por la mano y se la entrega al caballero.