Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señora, eso no puede ser; ya que he venido, seré yo quien combata, si no me consideraré afrentado y el rey mi señor no se tendrá por honrado.
Cuando la dama lo oye, se queda muy preocupada y no sabe qué hacer, pues deseaba que fuera el caballero novel el que librara el combate, pero no se atreve a rechazar al senescal porque estaba muy vinculado al rey, y podÃa perjudicarla o ayudarla. Entonces, toma la palabra el caballero novel y le dice al senescal:
—Señor Keu, yo hubiera combatido el primer dÃa, si mi dama me hubiera dejado hacerlo; estoy dispuesto a luchar ahora mismo y asà se lo pido, antes de que nadie libre la batalla en mi puesto, pues yo vine el primero.
—Buen amigo, eso no puede ser asÃ, porque yo he venido.
—SerÃa una gran calamidad que mi dama fuera engañada y que no combatiera el mejor.
—Tenéis razón, le contesta Keu.
—Entonces, lucharemos los dos, y el que venza librará el combate.
—Estoy de acuerdo.