Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —¿Por qué?
—Porque entrasteis en el vado.
Saca uno de los pies del estribo y al ver que el otro se calla, lo mira:
—Decidme, ¿quién lo ordena?
—La reina.
—¿Lo decÃs como leal caballero?
Entonces le responde que no hay más órdenes que las suyas propias.
—¿Las vuestras? ¡Por mi cabeza, no os quedaréis con el caballo!
Pero mientras tanto el otro le sujetaba el freno.
—Soltad el freno.
—No lo haré.
Entonces el caballero novel desenvaina la espada hasta la mitad, el otro lo deja y le dice:
—En mala hora habéis desenvainado.
Se aleja un poco, embraza el escudo, se pone la lanza bajo la axila y galopa a su encuentro, golpeándole con tal fuerza que la lanza vuela en pedazos; el caballero novel, por su parte, lo alcanza tan de lleno que lo derriba al suelo; coge su caballo, se lo lleva al vencido, y le dice al entregárselo:
—Tened, vuestro caballo; obré con justicia al derribaros, pues fue en mi propia defensa.