Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago El otro considera una gran afrenta el que lo haya derribado, pues no sabe quién es; vuelve a montar y le dice:
—Caballero, decidme quién sois.
—No os lo diré.
Y el caballero novel se aleja remontando el rÃo. El otro vuelve a sujetarle el freno y le dice:
—Sabré quién sois antes de que os escapéis.
—Eso no será hoy.
—Tendréis que combatir conmigo.
—No voy a combatir con vos, pues tenéis muy buena guÃa, ya que os guÃa mi señora; pero un hombre valiente y noble no deberÃa causar molestias a los caballeros andantes escudándose en las altas damas.
Y añade que por la reina no quiere luchar contra él. El caballero le responde:
—No soy caballero suyo, por eso debéis combatir contra mà o decirme vuestro nombre.
—Si me prometéis que no sois caballero suyo, yo haré una de esas dos cosas.
—Asà os lo prometo.
—Ahora combatiremos, si queréis, pues no os voy a decir quién soy.
—Con eso me conformo.