Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Sobre la puerta de la otra muralla había un caballero de bronce, grande, corpulento, montado a caballo y armado completamente; sujetaba con las manos una enorme hacha y se mantenía en aquel lugar por un encantamiento: mientras estuviera en pie, no debían preocuparse los del castillo por nadie, pero en cuanto pasara la primera puerta el caballero que conquistaría el castillo, y en cuanto tuviera a la vista la estatua de bronce, ésta caería al suelo y desaparecerían todos los encantamientos del castillo, que eran muy numerosos; pero todo esto no podría ocurrir sin que el que fuera a conquistar el castillo pasara cuarenta días seguidos en él, sin dormir fuera una sola noche: tal era la fuerza de los encantamientos.
Pasadas las murallas estaba el burgo, bien abastecido, en el que se podían encontrar todas las cosas necesarias a cualquier caballero andante; el burgo se llamaba Chanevinche y estaba situado cerca del río Humber.
Cuando el caballero de las armas blancas llegó a la puerta y la encontró cerrada, sintió un gran malestar. En ese momento se le acercó una doncella bellísima, que lo saludó y él le devolvió el saludo.
—Doncella, ¿podríais decirme algo acerca de las costumbres de ahí dentro?