Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago La doncella iba bien tapada, pues de lo contrario la hubiera reconocido con facilidad. Ella le explica todo y le deja claro cómo debe combatir y en qué condiciones si quiere entrar dentro.
—Pero hacedme caso, no penséis en ello, ni siquiera en entrar.
—Doncella, no me quedaré aquÃ: o conoceré las costumbres de ahà dentro o moriré como todos los demás que han entrado, pues de lo contrario no lograrÃa mayor honra.
Con estas palabras la doncella se marcha. Era ya tarde, cerca de la hora de vÃsperas. En ese momento oyó el caballero a un hombre que desde encima de la puerta le preguntaba:
—Señor caballero, ¿qué deseáis?
—QuerrÃa estar ahà dentro.
—Cuando estéis os pesará.
—No sé lo que me puede pasar, pero —por Dios—, buen amigo, daos prisa en atenderme, pues ya empieza a anochecer.
Apenas ha terminado de hablar cuando el otro toca un cuerno de caza pequeño; al poco, sale un caballero por el portillo; iba completamente armado y sacaron su caballo detrás de él.
—Señor caballero —interpela al de las armas blancas—, conviene que os volváis ahà abajo, pues aquà no hay sitio para combatir a gusto.