Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —No tenéis derecho a tocar más a ese caballero, pues yo respondo por él.
—¿Cómo respondéis por él si no podéis responder por vos mismo?
Toma entonces la lanza del caballero contra el que habÃa combatido, vuelve a montar y se dirige al galope hacia el otro, golpeándolo con tal fuerza que lo tira al suelo a él y a su caballo, derribándolos en el rÃo de una fuente; después va al otro caballero, que ya querÃa montar de nuevo: lo golpea con el pecho de su caballo y lo derriba; luego le pasa tantas veces por encima que le rompe todos los huesos, de forma que no se puede volver a levantar. Ve después al del rÃo de la fuente, que se estaba poniendo en pie; se dirige a él con la espada desenvainada y lo golpea con toda la velocidad que llevaba, de modo que lo vuelve a tirar al suelo y hace que su caballo lo pise igual que habÃa hecho con el otro, dejándolo malherido y desmayado por el dolor. Vuelve al otro: desmonta y le desata el yelmo y la ventana, y lo amenaza con cortarle la cabeza si no se le entrega como prisionero.