Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señor caballero, tenéis que dejarlos en libertad, pero ni pueden ni deben tomar las armas en contra de vos; si lo deseáis, podéis hacer que os lo juren, asà os lo aconsejo. Yo querrÃa que fueseis tan valiente como para haber conquistado ya el castillo, pues este dolor hace mucho que dura; pero debo mantener mi lealtad y cumplir con mis deberes.
Entonces deja libres a los cuatro prisioneros, que regresan al castillo. Al punto, sale un caballero completamente armado; al pasar el portillo salta sobre su caballo y desciende al pie de la cuesta y comienzan las justas lo más cerca posible de la puerta. El que acaba de salir golpea al otro con toda su energÃa, de forma que se da con el escudo en la sien, pero no llega a romper la lanza, que era demasiado fuerte. El Caballero Blanco también alcanza a su contrincante, de forma que, atravesando el escudo y la manga de la cota, le llega al brazo y hace que el escudo le golpee en el costado con tal vigor que el filo se pliega contra el arzón y el caballero vuela al suelo por encima de la grupa del caballo, y cae hiriéndose gravemente.