Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Cuando mi señor Galván hizo leer las letras que decían que había muerto el caballero de las armas blancas, envió Aiglín de los Valles a su hermano para que le contara al rey las noticias. Éste cabalgó hasta que llegó a presencia del rey, al que le dijo:
—Rey Arturo, llevé a tu sobrino y a sus compañeros a la Guardia Dolorosa, donde encontraron un cementerio en el que yacen muchos buenos caballeros de tu corte y de tu tierra. Está después de la primera puerta. El caballero novel que prestó auxilio a la Dama de Nohaut y que conquistó la atalaya de defensa de la Guardia Dolorosa, también yace muerto allí.
Cuando lo oye el rey siente un gran dolor y llora con amargura por éste y por los otros, y toda la corte se queda perturbada. El rey decide ir allí y le dice a la reina:
—Señora, tomad las damas y doncellas que más os plazca, pues vendréis conmigo.
Por la mañana se pusieron en marcha y cabalgaron durante dos días; el tercero, acamparon en tiendas y pabellones junto a un río. Hacía mucho calor y el rey fue a sentarse a la orilla, con las piernas dentro del agua y cuatro caballeros tenían una tela de seda para que le hiciera sombra en la cabeza. De este modo se quedó pensativo.