Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Entretanto, llegó de la otra parte del río un caballero, completamente armado, que se metió en el agua; cuando llegó ante el rey les preguntó a los otros:
—¿Quién es este caballero?
—Soy el rey Arturo, contesta él mismo.
—Ciertamente, os estaba buscando.
Entonces pica espuelas al caballo y baja la lanza para golpearlo, pero el río era profundo y el caballo estuvo a punto de ahogarse. Cuando se acercó al rey, los caballeros lo defienden, le sujetan la lanza y se la quitan; y el que ahora la tiene le da un golpe tal con ella que por poco no se queda dentro del agua. Otro se mete en el río y le coge por el freno el caballo.
—Ay —dice el rey—, en mala hora lo habéis hecho, pues se habría ahogado.
Entonces el otro deja el freno. Y el caballero se vuelve y dice:
—Es verdad, era cierto.
Mientras, consigue salir del río y se va tal como había venido. Era el señor de la Guardia Dolorosa, que tenía tal dolor por el castillo que había perdido, que poco le importaba lo que pudiera pasar: había pensado matar al rey Arturo, pues creía que por su culpa había perdido el castillo, porque era el que hacía justicia y gobernaba en sus tierras; ahora tendrá que vivir bajo otras gentes.