Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Cuando la víspera se vanagloriaba de que mataría al rey, un caballero le contestó que el rey Arturo no podría ser desposeído de sus tierras, y que no moriría de mala muerte, pues tenía un gran honor y había hecho mucho bien en toda su vida. Por eso dijo: «es verdad, era cierto», y se tuvo por loco por haber intentado matarlo.
El rey pasó aquella noche junto al río. El día siguiente se levantó muy temprano y cabalgaron sin cesar, y el otro día llegaron a la Guardia Dolorosa. Suben hasta la primera puerta y se la encuentran cerrada: el rey lo siente y les dice a la reina y a sus hombres que pensaba que encontraría abierta aquella puerta.
—No sé qué ha podido ocurrir con mi sobrino y mis compañeros.
Y dirigiéndose al criado que había llevado las noticias, le pregunta:
—Hermano, ¿no me dijiste que esta puerta estaba abierta?
—Señor, sí, y lo estaba cuando yo me fui de aquí; si no, preguntádselo al guardián que hay encima.
Entonces el rey mira hacia arriba y ve a un hombre que parecía estar de guardia.
—Buen señor —le pregunta—, ¿ha estado abierta esta puerta?
—Sí, señor.