Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Y, buen señor, ¿nos podrÃais decir cómo entrar?
—¿Quién sois?
—Soy el rey Arturo.
—Señor, a vos os dirÃa todo lo que supiera, pues sois el hombre más noble del mundo. ¿Quién es esa dama?
—Es la reina.
—Señor, por vos y por la reina haré todo lo que pueda.
Entonces se aleja de la muralla, pero no tardó en volver con un anciano canoso; cuando el rey lo ve le dice:
—Noble señor, dejadnos entrar.
—Señor, ahora no; tomad alojamiento y mañana, a la hora de prima, enviad un caballero: si le puedo abrir la puerta, se la abriré; pero si no puedo, enviadme otro hacia la hora de tercia; si entonces no se abre, enviad otro hacia mediodÃa, otro a nona y otro a vÃsperas, hasta que pueda abrir.
—Con mucho gusto, pero, por Dios, decidme si sabéis algo de mi sobrino Galván.
—Señor, tendréis noticias suyas dentro de poco.
Desciende entonces el rey y acampa en la llanura que habÃa al pie del castillo, por encima de las fuentes que brotan en el llano.