Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Se levanta de la mesa y pide sus armas; se las traen y se hace armar de pies a cabeza. La doncella le pregunta que a dónde va a ir.
—Iré tras la doncella para saber dónde están mi señor Galván y su acompañantes.
—Iré con vos para saber qué ocurre.
—No, no vendréis; esperadme aquà a que regrese; y os conjuro por la fe que le debéis a mi dama, a que no salgáis hasta que me hayáis vuelto a ver, que no tardará en ocurrir.
Asà lo acepta la doncella y él cabalga en busca de la otra, que iba llorando por mi señor Galván, y la alcanza a la entrada de un bosque. Le pide que le dé por Dios noticias de mi señor Galván.
—Os diré que no pueden ser peores, pues con sus nueve compañeros está en la prisión del que fue señor de la Dolorosa Guardia.
—Doncella, ya que me habéis dicho tanto, decidme dónde está esa prisión.
Ésta lo mira y le dice:
—Quitaos el yelmo para que os vea.