Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Mucho tiempo estuvo desmayado el otro caballero y, mientras, el Caballero Blanco se lamentaba llorando de los ojos y diciendo que nunca más volverÃa a atacar a un caballero a no ser que quisiera darle muerte, pues está seguro que a éste le ha reventado el corazón.
Al cabo de un rato vuelve el caballero en sÃ, quejándose con amargura. El Caballero Blanco hace como si no lo sintiera y le dice que le va a cortar la cabeza: le baja la ventana y levanta la espada. Le suplica piedad, que está muy herido, y reconoce al caballero por el escudo que lleva, que era el de una sola banda.
—¡Ay! Noble caballero, no me matéis, si es que amáis al rey Arturo, pues cometerÃais una locura.
—Entonces prometedme ser mi prisionero donde yo os diga.
—Con gusto; en cualquier lugar menos en ese castillo, a donde no iré de ningún modo.
—Sà que lo haréis pues yo os llevaré a la fuerza.
—Si lo hacéis, me tendréis que llevar muerto, pues no entraré en él vivo. Y ¿sabéis qué perderéis? Perderéis a mi señor Galván y a otros veintidós compañeros del rey Arturo. Si me metéis en cualquier otra prisión, os los entregaré mañana mismo, antes de que anochezca, pues veo que sois el mejor caballero del mundo y el más venturoso.