Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Al oÃr que están vivos tiene la mayor alegrÃa y le promete no llevarlo al castillo. El otro, a cambio, le asegura cumplir con lo que ha dicho, y le entrega la espada.
—Señor, ¿a dónde me vais a llevar prisionero?
—A una ermita que hay cerca de aquà en el bosque, a la que me vais a conducir.
Le contesta que con mucho gusto, que irán por el camino más corto. El Caballero Blanco hace que monte detrás de él, y éste lo hace, aunque con gran esfuerzo porque estaba muy herido. De este modo se dirigen a la ermita. En esto, las gentes del rey Arturo regresaban de la persecución sin haber logrado nada, pues los que huÃan se habÃan conseguido esconder en el bosque. El rey salió a recibirlos y volvÃan todos juntos.
El Caballero Blanco habÃa pasado por el lugar del combate y habÃa recogido la lanza abandonada por uno de los que huyeron; en ese momento vio al rey y a sus compañeros y el rey también los vio a ambos.
—Ay, señor —dice el caballero vencido—, ahà están las gentes del rey; de ninguna manera querrÃa ser prisionero suyo; procurad que no caiga en otras manos, pues en vos he confiado.
—No temáis, pues si os lleva, me tendrá que llevar también a mÃ, o quedaré en tal estado que no me podré valer a mà mismo.