Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Entonces, podéis entrar.
Abren la puerta cuando estaban llegando el rey y su compañÃa. El de arriba le pregunta:
—Señor, ¿queréis entrar?
Él responde que sÃ.
—Entonces, tenéis que prometer como rey que ni vos, ni nadie de vuestro séquito obligaréis a hablar a ningún hombre ni a ninguna mujer de aquà dentro.
Asà lo promete.
Abren las puertas y entran todos: contemplan el hermoso castillo; todas las casas tenÃan galerÃas por la parte delantera, abajo o arriba, y todas las galerÃas están llenas de damas y doncellas, de caballeros y de otras gentes; todos lloran y nadie dice una palabra en el castillo.
Esto lo hacÃan para desmoralizar al rey, y que luego le resultara más agradable que le hablaran, pues no esperaban que nadie pudiera solucionar su angustia, a no ser el propio rey, y por eso le habÃan hecho prometer que ni él ni nadie de su séquito les obligarÃan a hablar.
El rey baja a una sala muy bella y muy grande, y no encuentra a nadie allÃ, pues asà lo habÃan preparado intencionadamente los del castillo. Todo esto le sorprende, y por eso les dice a la reina y a sus caballeros:
—Ahora estoy dentro y no sé más de los secretos de aquà que cuando estaba fuera.