Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago El caballero de las armas rojas sangra abundantemente; las gentes del rey se dirigen a ellos y también mi señor Galván y los suyos obligando a que se retiren los caballeros del rey; después le dan al del escudo rojo su caballo para que monte, y cuando va a hacerlo cae desmayado. Al ver la sangre que hay a su alrededor, se dicen todos: «Ha muerto». Descabalgan y le arrancan la punta de la lanza, y entonces ven que tiene dos heridas muy grandes.
Al rey de los Cien Caballeros le llega la noticia de que ha dado muerte al buen caballero, y lo siente mucho; arroja el escudo y la lanza diciendo que no volverá a llevar armas en todo el día y nunca más, pues ha sido una gran desgracia la suya al dar muerte a un caballero semejante.
Mientras tanto, desarman al caballero que estaba desmayado, y le vendan las heridas. La reina y todos los que están con ella se dan cuenta de que ha cesado el combate por el caballero que estaba herido, y decide ir a verlo; monta y sale del castillo, y a su paso levanta un murmullo, porque todos dicen:
—Volveos, aquí viene la reina.
El caballero vuelve en sí y oye lo que dicen, abre los ojos y ve a la reina: se esfuerza hasta que consigue incorporarse y quedarse sentado.
—Buen señor —le dice la reina—, ¿qué tal estáis?