Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señora, muy bien; no tengo ningún dolor.
Mientras hablaba asÃ, se le rompen las vendas, le empiezan a sangrar otra vez las heridas y él se vuelve a desmayar.
—Ha muerto, dicen de nuevo.
La reina se va al campamento de su hueste, donde los caballeros le preguntan por el albergue del herido, los escuderos les dicen que estaba alojado «en una casa de religión». Buscan un buen médico y se lo mandan allÃ.
El médico le examina las heridas y dice que no morirá, pero prohÃbe que vayan a verlo, pues necesita tranquilidad. Se marchan todos, menos Galván, que piensa que no ha tenido noticias de lo que busca y esperaba haberlas tenido en esta asamblea:
—No he visto ni oÃdo nada, a excepción de este caballero que ha superado a todos; debo quedarme a su lado para averiguar si sabe algo de lo que busco.
Vuelve al hostal y le pregunta al médico qué tal está el enfermo:
—Pienso que se curará, aunque han sangrado mucho sus heridas.
—¿Sus heridas? ¿Cuántas tiene?
—Tiene dos muy grandes, una de hoy y otra anterior.
Cuando mi señor Galván oye hablar de la otra herida, piensa un poco y le dice al médico: